Nuevo videochat #preguntasexualidad con Carmen Jurado, sexóloga del Hospital Reina Sofía, jueves, 21 de febrero a las 13:00 h
Por Escuela de Pacientes - 0:26
Nuevo videochat #preguntasexualidad con Carmen Jurado, sexóloga del Hospital Reina Sofía, jueves, 21 de febrero a las 13:00 h
Carmen Jurado es sexóloga, responsable de la consulta de Salud Sexual del hospital Reina Sofía y colaboradora de la Escuela de Pacientes en congresos, jornadas y talleres. Según Carmen, la sexualidad no afecta solo a los cuerpos, también a las emociones. Y como en la sexualidad el plano físico y psicológico están conectados, recuerda que en la actividad sexual se segrega oxitocina, una hormona que ayuda a nutrir el núcleo amoroso, que aporta también bienestar emocional e intimidad en la pareja. Afirma que la educación sexual debería ser básica, que hay que hacer mucha coeducación para que las nuevas tecnologías no sigan reproduciendo patrones machistas.
Con el taller Haz hueco en la agenda para tu sexualidad, plantea que la falta de atención a la sexualidad, ya sea en pareja o en solitario, puede provocar trastornos sexuales: falta de deseo sexual, deshidratación, anorgasmia y dispareunia.
Carmen Jurado es sexóloga, responsable de la consulta de Salud Sexual del hospital Reina Sofía y colaboradora de la Escuela de Pacientes en congresos, jornadas y talleres. Según Carmen, la sexualidad no afecta solo a los cuerpos, también a las emociones. Y como en la sexualidad el plano físico y psicológico están conectados, recuerda que en la actividad sexual se segrega oxitocina, una hormona que ayuda a nutrir el núcleo amoroso, que aporta también bienestar emocional e intimidad en la pareja. Afirma que la educación sexual debería ser básica, que hay que hacer mucha coeducación para que las nuevas tecnologías no sigan reproduciendo patrones machistas.
Con el taller Haz hueco en la agenda para tu sexualidad, plantea que la falta de atención a la sexualidad, ya sea en pareja o en solitario, puede provocar trastornos sexuales: falta de deseo sexual, deshidratación, anorgasmia y dispareunia.
Las enfermedades crónicas están asociadas en algunas ocasiones con disfunciones sexuales. En estas
alteraciones de la sexualidad influyen en su desarrollo factores tanto
físicos, como psicológicos. Los factores físicos incluyen los derivados
de la propia enfermedad (cáncer, diabetes, etc.) y las terapias
empleadas ya sean quirúrgicas (mastectomía, orquiectomía, etc.) o
médicas (citostáticos, antihipertensivos, etc.). Entre los factores
psicológicos pueden aparecer problemas de autoestima, de ansiedad, y
sobre todo de depresión asociada a la propia enfermedad.
Los factores orgánicos no afectan de la misma manera a hombres y mujeres (por ejemplo, la disfunción eréctil es más vulnerable y evidente que la disfunción de la excitación femenina), ni ejercen los mismos efectos sobre la respuesta sexual; hay que tener en cuenta las diferencias individuales, ya que un mismo proceso físico puede ejercer efectos completamente distintos sobre diferentes personas en función de su personalidad, historia sexual, sexualidad previa, etc.
En general, las enfermedades crónicas tienden a alterar las fases de deseo y excitación sexual. Algunas enfermedades producen pérdida del interés sexual en etapas tempranas (diabetes, cardiopatía isquémica, etc.); por el contrario, otras patologías conservan la libido hasta etapas avanzadas de la enfermedad. Aunque una parte de los enfermos crónicos presenta algún tipo de disfunción sexual, la mayoría de las personas que los atienden no plantean, abiertamente, este problema.
Por tanto, es importante que se pueda utilizar este espacio para prestar una atención integral a los pacientes.
Esperamos vuestras preguntas en los comentarios de este blog para el jueves día 21 a las 13:00 horas
Los factores orgánicos no afectan de la misma manera a hombres y mujeres (por ejemplo, la disfunción eréctil es más vulnerable y evidente que la disfunción de la excitación femenina), ni ejercen los mismos efectos sobre la respuesta sexual; hay que tener en cuenta las diferencias individuales, ya que un mismo proceso físico puede ejercer efectos completamente distintos sobre diferentes personas en función de su personalidad, historia sexual, sexualidad previa, etc.
En general, las enfermedades crónicas tienden a alterar las fases de deseo y excitación sexual. Algunas enfermedades producen pérdida del interés sexual en etapas tempranas (diabetes, cardiopatía isquémica, etc.); por el contrario, otras patologías conservan la libido hasta etapas avanzadas de la enfermedad. Aunque una parte de los enfermos crónicos presenta algún tipo de disfunción sexual, la mayoría de las personas que los atienden no plantean, abiertamente, este problema.
Por tanto, es importante que se pueda utilizar este espacio para prestar una atención integral a los pacientes.
Esperamos vuestras preguntas en los comentarios de este blog para el jueves día 21 a las 13:00 horas



